¡No me alcanza el tiempo! ¿Y ahora?

¡No me alcanza el tiempo! ¿Y ahora?

¿Y, si antes de empezar lo que hay que hacer, empezamos con lo que tendría que haber hecho?

GRAN pregunta…
Será por esto que no me alcanza el tiempo, será porque dejo para el último minuto las cosas y en el último minuto, ¡tampoco me alcanza el tiempo!.

¿Realmente tienes tantas cosas que hacer que no te alcanza el tiempo?…
vamos a pensar juntos, en varios puntos sobre el tema y al final medimos si lo que necesitamos es más tiempo..

Para empezar, veamos que existen varias razones por las cuales dejamos de hacer las cosas, y dejamos para mañana:

No sé como hacer la tarea, no me gusta, no es motivante
Necesito ayuda para hacerla
No encuentro TODO lo que necesito para empezar
No he puesto plazos a mis objetivos
Tengo miedo al fracaso o estoy indeciso
Manejo proyectos muy complejos
Me gusta la emoción y adrenalina del último minuto

¿Te identificaste con algunos de estos puntos del listado?, puedes estar dentro de los siguientes grupos de personas que tienden a dejar para mañana:

  1. Los Perfeccionistas: Quieren que cada proyecto sea perfecto, esto los “congela”, aunque hayan sido ellos mismos los que hayan definido los objetivos.
  2. Los Soñadores: Sufren de “pensamiento mágico”. “Va a funcionar todo bien” y no hacen nada para acercarse a sus objetivos.
  3. Los Generadores de Crisis: Dicen que normalmente trabajan mejor bajo presión, pero prefieren protestar y generar crisis para no hacer ninguna tarea.
  4. Los Atormentados: Sus miedos consumen sus procesos de pensamiento e impiden que cualquier tarea sea realizada, mientras imaginan y meditan, cada posible escenario de desastre o fracaso.
  5. Los Desafiantes: A estas personas les molesta las asignaciones de tareas, tomando control de sus vidas con el rechazo al trabajo en forma oportuna y cooperativa, o de forma frontal.
  6. Los Sobrecargados: Conocidos también como “los complacientes”, personas que no pueden decir que no, y por lo tanto toman más y más responsabilidades.

Y ahora piensa en la razón por la cual, TU dejas para mañana, y al final no te alcanza el tiempo… ¿será mismo verdad que no te alcanza el tiempo? o ¿estás frente a una tendencia a anular o evitar completamente una actividad que está bajo tu propio control?

Porque si respondiste que SI, a estas dos últimas preguntas, ya puedes pensar en la comúnmente llamada PROCRASTINACIÓN, y no es, que el tiempo no alcanza, sino que debes establecer estrategias que te ayuden a manejar este tema, empezando por conocer que tiene su raíz en dos cosas importantes:

  • La ansiedad: que es un tipo de miedo. No es como el pánico o el terror. Es más sutil y menos focalizado. Y se genera precisamente porque nos encontramos frente a una actividad importante que hemos pospuesto, simplemente porque tenemos miedo a fallar, o de no ser perfectos o, aunque parezca raro, tenemos miedo a triunfar (con lo cual la próxima etapa va a ser aún más exigente).
  • La rebelión: a veces el “niño travieso” que tenemos dentro de nosotros, no se siente con ganas de hacer el sacrificio. No se va a revelar abiertamente, lo haría parecer muy inmaduro frente a mi “otra” personalidad, esa que es adulta y responsable, y por lo tanto te da “buenas” razones de porqué no debes empezar en este momento.

Por ejemplo: “No tengo las herramientas adecuadas. Cuando las obtenga empiezo”.

El “niño terrible” me ha convencido de que posponerlo es la decisión correcta. Es más sencillo que simplemente ponerse a trabajar.

Pero NO será un buen artículo si no te doy algunas soluciones para evitar el problema, así que aquí van por lo menos dos:

Tener una visión global de nuestra vida personal y laboral: Saber ¿por qué estás en este mundo?, cuales son tus objetivos más altos, tus proyectos personales y laborales a mediano plazo y las actividades de corto plazo que se desprenden de ellas.

Todo esto es un requerimiento básico para que cuando te levantantes por la mañana sepas, que debes seguir avanzando hacia tu objetivo, aquel que le da sentido a la vida.

Así podrás vencer tus “miedos” y neutralizar al “niño terrible” porque simplemente existen objetivos “superiores” que deben ser cumplidos. Cuando te faltan estos objetivos es fácil caer en las redes de la procrastinación.

Frente a una actividad que te genera ansiedad, te recomiendo los siguientes pasos:

  1. Analizar tus sensaciones ¿Estoy tenso? respirar profundo,
  2. Escuchar tu interior, ¿Que pienso del proyecto?. ¿Estoy dando excusas al posponer una actividad o es una decisión correcta?
  3. Tolerar si una actividad te molesta. Comprometerte a aguantar los primeros 15 min. Verás que los siguientes 15 minutos son más fáciles… lo mas difícil siempre es arrancar.
  4. Recordar que la procrastinación no se trata de ¿qué hacemos?, sino de ¿qué pensamos y sentimos cuando debemos hacerlo?. Si enfrentamos nuestros sentimientos negativos tendremos una posibilidad de evitar la procrastinación.
  5. Sin olvidarnos de que es importante tener una metodología funcionando para que en base a tiempos definidos logremos hacer todas las actividades propuestas, encarando nuestros miedos y saboteadores internos.

Déjame tus comentarios,

¿Cuáles son las sensaciones que has sufrido cuando piensas que no te alcanza el tiempo y estás siempre dejando para mañana?, y ¿Cómo las enfrentaste?

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